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Caso de Juan Agustín Cordero 1736 (Parte III)
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Rene García Jaspe
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CASO DEL ASESINATO DE JUAN AGUSTÍN CORDERO POR EL ESCLAVO DOMINGO DEL ROSARIO ARAIRA, AÑO 1736
El 7 de junio de 1737 el Corregidor hace constar que recibió el interrogatorio, el día 8 pasó a Guatire, no consiguió a Pedro el margariteño porque estaba en Barcelona, Provincia de Cumaná, ni a Martín Muñoz porque unos dijeron que estaba en Capaya y otros que estaba en Caracas, dijo que este era un zambo “levante” que no tenía subsistencia (domicilio) en ninguna parte. En cuanto a Juan José dijo que solo hay dos Juan José en Guatire, uno era don Juan José Zurita, quien no tenía conocimiento sobre esa causa, y el otro JUAN JOSÉ MATEOS DE LA POMPA, quien bajo juramento declaró que sabía que Domingo estaba “en mal estado” (amancebado) con una negrita de la casa de la hacienda de Araira y como Cordero quería evitar dicho mal estado castigó a la negrita, por esto el esclavo le tomó odio y como sabía que lo iban a castigar se escapó, volvió apadrinado por Santiago de Istúriz lo que evitó el castigo. El día primero de enero estaba el esclavo en una de las calles del pueblo practicando un juego llamado “cruz y sello” cuando pasó por allí el mayordomo y le “reprochó” (llamó la atención), a lo que el negro le respondió que lo dejara jugar tranquilo porque no estaba jugando nada que fuera del mayordomo sino lo suyo. Siguió diciendo el declarante que de allí salió el esclavo a amolar el puñal diciendo que iba a matar a ese mayordomo. Esa misma noche al llegar Cordero a Araira le dijo al mandador que fuera a amarrar al esclavo, a lo que aquel le respondió que lo dejara para la mañana siguiente porque sabía que Domingo estaba dispuesto a hacerle alguna “avería” (daño), Cordero no lo escuchó y dijo que lo haría esa misma noche yéndose a casa del esclavo, allá lo llamó y Domingo le respondió que estaba poniéndose los calzones (pantalones) pero escucharon que estaba dando golpes adentro tratando de abrir un agujero para escaparse, Cordero ordenó al mandador que fuera a la parte de atrás de la casa y dijo a Juan Antonio Pompa que se quedara guardando la entrada mientras él lo buscaba, Cordero empujó la puerta y entró con una espada desnuda en una mano, una vela y una “cabuya”(cuerda) en la otra. Estando adentro se escuchó que Cordero dijo “¡¡Ah negro ¿tu sacas cuchillo para mi?!!” y el esclavo le respondió “no, yo no saco cuchillo para su merced”, después se escuchó que Cordero gritó “¡¡ Pedro Juan que me han muerto!!”, cuando Pedro Juan acudió vio que el esclavo iba huyendo y oyeron que decía “¡¡¿no lo dije yo, que había de suceder una desgracia?!!”. Declaró que la razón por la que Cordero llevaba una espada en la mano era la de amedrentar al esclavo para que se dejara amarrar y defenderse en caso de que lo atacara puesto que estaba avisado de que el negro lo agrediría con el puñal que amoló ese día. Terminó declarando ser de 34 años y firmó.
El 9 de junio el Corregidor envió esta diligencia al tribunal con el Escribano Público don Gregorio del Portillo.
El defensor pidió se tomaran las declaraciones del Marqués del Toro y de don Martín de Istúriz en lo relacionado con la humildad y obediencia del esclavo, así como si alguna vez tuvo diferencia con los anteriores mayordomos. También solicitó se tomara la declaración del mandador Pedro Juan. Fue recibida la solicitud el 26 de junio y aprobadas las diligencias.
El 31 de junio declaró DON BERNARDO RODRÍGUEZ DEL TORO, Marqués del Toro, y mencionó que el esclavo nunca había tenido problemas con los mayordomos anteriores, era de 62 años y firmó.
El 1 de julio declaró DON MARTÍN DE ISTÚRIZ y dijo que Domingo siempre había sido obediente a sus amos y especificó que había tenido problemas con uno de los mayordomos anteriores llamado Salvador Martínez, a quien amenazó, pero como ese mayordomo ya estaba para salir de su función no averiguó nada más sobre el asunto. Declaró que supo de boca de los demás esclavos de la hacienda que Domingo había dado un golpe a una negra de la misma y que un negro en el valle de Guatire o Pacairigua le dijo a Cordero que el esclavo había comprado unas “yerbas” para hacerle mal a dicha negra, la cual estuvo enferma por el golpe que le dio, por esas dos cosas el mayordomo intentó amarrar y castigar al esclavo. Dijo que no podía decir si Cordero lo “embistió” con la espada cuando entró en la casita, ya que nadie lo pudo ver, los negros de la hacienda le dijeron que vieron a Domingo amolando el puñal y les dijo que con este iba a matar al mayordomo si intentaba amarrarlo. Terminó diciendo ser de 45 años y firmó.
Ese mismo día declaró bajo juramento PEDRO JUAN, mandador de la hacienda de Araira, y dijo que ese esclavo siempre había sido obediente a sus amos y a los anteriores mayordomos. Especificó que en verdad golpeó a una negrita llamada Juana María, pero no puede asegurar si Cordero le tomó odio por esa razón. Contó que la noche del día de Año Nuevo Cordero llegó con un pariente de Guatire, llamó al declarante con el fin de que amarrara al esclavo para castigarlo, debido a que la negrita a quien golpeó se estaba muriendo, él le dijo que lo dejaran para la mañana siguiente, que él mismo se lo llevaría amarrado o que esperaran mejor que estuviera el amo quien estaba por llegar, Cordero le respondió que lo iba a aprehender esa misma noche porque después de castigarlo regresaría a Guatire, que si tenía miedo lo haría él mismo porque a otros más “encopetados” había “cogido”, entonces el declarante aceptó ir. Cordero le pidió llevara una vela encendida, al llegar mandó llamar al negro lo que hizo el declarante por tres veces, el esclavo le respondió que se estaba poniendo los “calzones” (pantalones), seguidamente escucharon ruido y el mayordomo lo envió a la parte de atrás de la casa para impedir la fuga del negro, inmediatamente Cordero tomó la vela, desenvainó la espada y tiró al suelo la capa, el sombrero y la vaina de la espada, empujando la puerta, entrando a la casa, Desde afuera escucharon que Domingo del Rosario cayó del techo al suelo y oyeron que Cordero gritaba que enviaran gente porque el negro lo había “muerto”. El declarante, al ver que la luz de la vela se apagó adentro, gritó a la gente que llevaran luz, en eso el esclavo escapó de la casita, cuando llevaron la vela vio a Cordero muerto, dos agujeros en la tapia y uno en el techo por donde pensaba huir el negro. Terminó diciendo que le parecía que Domingo mató a Cordero en defensa porque al verle la espada en la mano pensaría que iba a matarlo.
El 9 de septiembre el defensor solicitó una prorroga porque dos de sus testigos que eran Pedro el margariteño y Martín Muñoz estaban en Barcelona por lo que pedía “el termino ultramarino” de la ley u otro semejante, recursos que se solicitaban cuando algún testigo estaba en otra provincia. El 30 de septiembre el Comandante General Lardizabal denegó la solicitud de dicha prorroga. El 19 de octubre se presentó nueva solicitud pero también fue rechazada el 29 del mismo mes y le ordenaron al defensor devolver los autos al tribunal para dictarse sentencia.
El día 27 de noviembre de 1737 el Señor don Gabriel de Zuloaga, Mariscal de Campo de Los Reales Ejércitos de su Majestad, Gobernador y Capitán General de esta provincia, estando en audiencia pública sentenció que MIGUEL DEL ROSARIO, de color negro, esclavo de don Bernardo Rodríguez del Toro y de don Martín de Istúriz, debía morir en la horca y en defecto de verdugo pasado por las armas y que el cuerpo no fuera retirado hasta que se diera la orden para ello. La sentencia fue dada con el parecer del Licenciado don Domingo López de Urrelo, Abogado de los Reales Consejos, Teniente de Gobernador, y se especificó que se ejecutara la sentencia a pesar de que se solicitara apelación.
La sentencia se leyó, el 28 de noviembre, al reo, en la Cárcel Real, junto a su curador y defensor Riojijón, quien protestó apelar para la Real Audiencia de este distrito. El 29 de noviembre solicitó se aceptara la apelación lo cual fue rechazado y se dio la orden de ejecutarse la sentencia.
El día 2 de diciembre de 1737, a las 9:30 de la mañana el esclavo fue sacado de la capilla y llevado a un banquillo, mientras iba en camino fue confesado. Sentado en el banquillo junto a la Cárcel Real recibió la descarga de las armas muriendo instantáneamente, estuvo presente mucha gente como testigos.
| | PW : | Fecha : 2005-12-08 |
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